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martes, 3 de septiembre de 2013

Madrid 2020.Un motor de ilusión






El próximo sábado se conocerá si Madrid alberga los Juegos Olímpicos de 2020. Es la tercera vez que Madrid disputa la carrera olímpica, tras las candidaturas fallidas de 2012 y 2016. Una vez más se acaricia la posibilidad de que la capital española organice el evento deportivo más importante del planeta, tomando el relevo a Río de Janeiro. Ojalá que la carrera olímpica de Madrid llegue a buen puerto.

Cualquier deportista sabe que el exceso de confianza o el creerse ganador antes de llegar al último segundo conduce, antes o después, a la derrota más inesperada. También deben tener claro que para llegar a lo más alto hay que esforzarse, tener constancia y trabajar duro. Ni siquiera esas caracteristicas garantizan la victoria. Llegar a la meta el primero no es fácil, entre otras cosas porque siempre puede haber alguien mejor. Al menos, las dos experiencias anteriores de la candidatura olímpica de Madrid han demostrado que de las derrotas también se aprende. Siempre hay margen para la mejora y no hay que dejar de marcarse retos. 

Por eso Madrid 2020 presenta un proyecto muy sólido, pero que tendrá que defender en Buenos Aires hasta el último momento. Ahora más que nunca hay muchas razones para pensar que Madrid pueda ser la candida elegida en Buenos Aires por los miembros del Comité Olímpico Internacional. Madrid puede imponerse a Tokio y a Estambul por la fortaleza de su proyecto olímpico. Es un enorme proyecto, sin duda. Pero hay otro potente factor en la candidatura madrileña: la necesidad. Estoy seguro de que Madrid 2020 ha tomado muy buena nota del éxito deportivo y económico de Londres 2012, cuyos efectos aún se prolongan en la economía británica.

El sueño olímpico de Madrid es necesario por un doble motivo: es un estímulo para reactivar la economía española y es un motor de ilusión. Los destellos de recuperación del país tendrían en Madrid 2020 un gran aliado por su positivo impacto económico. Evidentemente unos Juegos Olímpicos en Madrid no son la solución definitiva a la recesión ni a la crisis económica del país. Pero contribuirían en gran medida a la recuperación económica. Basta con pensar en las grandes inversiones que habría que realizar para completar las infraestructuras necesarias, la generación de empleo o el aumento del número de turistas, en especial en el año olímpico, con lo que eso supone para la actividad comercial, hostelera y de ocio de la ciudad.

Admito que durante algún tiempo albergué cierto escepticismo con el proyecto olímpico de Madrid. Esas dudas se cimentaban en la desconfianza hacia algunos promotores de la candidatura, entre otras cosas porque veía más oportunismo político que olimpismo. Pero ese escepticismo hacia la candidatura madrileña está olvidado. Los JJOO de Londres me reabrieron los ojos y hace unas semanas los éxitos de Mireia Belmonte o las chicas de waterpolo en el Mundial de Natación me llevaron a sentir las mismas emociones que en Barcelona 92. Son motivos más que suficientes para desear que Madrid sea algún día ciudad olímpica. Sería un motor de ilusión para todos. Ojalá.