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lunes, 17 de mayo de 2010

Diario de un Demente: Orgullo



El Estudiantes y el Baskonia se encuentran en el camino hacia el título. Dos clásicos frente a frente y con Suárez en el quinteto ideal de la ACB. Casi nada.

Hay una palabra en el diccionario que nos viene al pelo ahora mismo. Es orgullo. Un sustantivo que aplicado al baloncesto se magnifica. Pero el orgullo va inseparable a la trayectoria de grandes equipos, desde los Celtics de Boston al Estudiantes del Ramiro de Maeztu. Después de una impecable temporada regular el Asefa Estudiantes tiene como próximo objetivo el Caja Laboral. A priori, las casas de apuestas dan como favoritos a los de Ivanovic, pero los partidos se deciden en la cancha y el orgullo no conoce límites. Ahí puede estar la diferencia entre jugar la semifinal de la ACB o no. La conocida fuerza reboteadoras de los de Luis Casimiro, unas rotaciones basadas en el sentido común y la capacidad para sorprender con inesperadas soluciones ofensivas pondrán en aprietos al Baskonia. El Estudiantes juega en bloque y la filosofía del club es lo que sobresale. No hay estrellas, sólo toreros de la Demencia.Los vitorianos tienen a Tiago Splitter, designado el mejor jugador de la temporada, y un equipo con potencial suficiente para aspirar a llevarse la ACB. Pero un play-off da para mucho y esta misma temporada basta mirar a la NBA para comprobar como la combinación entre defensa y orgullo es capaz de llegar lejos. LeBron James, la estrella de las Cleveland Cavaliers, tiraba su camiseta en el vestuario tras la derrota definitiva ante los Celtics. Nadie apostaba por el equipo del Big Three en su serie pero tirando de orgullo, esfuerzo y sacrificio le regalaron un billete de vacaciones anticipadas a la rutilante estrella de los Cavaliers. El equipo de Luis Casimiro llega pletórico al cruce con el Caja Laboral y con Carlos Súarez en el quinteto ideal de la liga. Es el rookie de los cinco magníficos de la ACB y la demostración de que el baloncesto de cantera sobrevive ante tanta chequera. Ahora toca soñar. Tras el partido ante el Obradoiro, el jueves llega la hora de disfrutar de verdad. Cualquier jugador o técnico que haya disputado un partido de playoff sabe que es algo distinto. Jugar en el alambre, pero por el título, hace que los fantasmas se olviden hasta explotar las situaciones límite. Y hay margen para la sorpresa. El cuadro de cuartos de final se presenta apasionante. Nadie quería enfrentarse al Unicaja de Aíto y al final será el Powers Electronic Valencia su rival. Saltarán chispas porque los del Málaga están encontrando el sitio que nunca debieron abandonar. El errático Real Madrid tiene un choque trampa con el Cajasol. Y ya se sabe que eso de los ex... tiene su morbo. ¿Joan Plaza tiene algún motivo de venganza? El Regal Barcelona es el equipo a batir y, visto lo visto, está por encima del planeta basket. Pero el Gran Canaria ya sabe lo que es ganarles. Sólo una duda antes de los playoff. ¿No es esperpéntico que piten árbitros estadounidenses, un griego y un bosnio? ¿Nadie va a arreglar esto?

martes, 11 de mayo de 2010

Diario de un Demente: A dos metros… sobre tierra



Pancho Jasen inició una batalla contra el mundo, como cuando el Estudiantes estuvo a punto abandonar la ACB, y su reacción propició la victoria ante el Meridiano Alicante.

Los recuerdos juegan malas pasadas muchas veces. De pronto, sin venir a cuento, salen de su rincón y la película de terror está asegurada. Puertas que se abren y cierran, ruidos inesperados, objetos que se mueven, gritos desgarradores y surruros con el ya inevitable “a veces veo muertos”. En el partido contra el Meridiano Alicante por un momento viajé en el tiempo, digamos que dos años atrás cuando el Estudiantes se debatía entre la vida y la muerte y recibía al Cajasol (creo que eran los sevillanos).


La campaña publicitaria aquella de ‘Que no bajamos’ me golpeó el otro día, ante los alicantinos, el cerebro una y otra vez. Será la demencia… la mía, of course. Menos mal que la situación de hoy no tiene nada que ver. Doce victorias consecutivas y luchando por el quinto puesto de la ACB para colocarse mejor en los cruces del play off. Pero en el partido con el Lucentum, nombre de toda la vida del Meridiano, Etosa, etc. se me apareció de nuevo la terrible imagen de Pancho Jasen a dos metros bajo tierra. Los gritos de terror del capitán colegial, sus gritos de terror y el mechero encendido dentro del féretro revolvieron mi estómago. Regresé al ‘Que no bajamos’. Pero esta vez fue virtual y sin necesidad de tener la cafinitrina a mano. La cosa es que el Lucentum demostró sobre el parqué del Telefónica Arena que cuando un equipo juega sin presión, con los deberes hechos y la permanencia asegurada es capaz de hacer un buen baloncesto.


Los de Óscar Quintana demostraron que saben de qué va esto. Ya habían avisado en sus últimas salidas y ante en Estu casi rompen con una racha inédita de triunfos desde hace años. Rompieron al Estudiantes donde más duele, en los rebotes y no se llevaron el partido por un milagro de ultratumba. Quiero decir, que una vez más, con un partido cuesta arriba, Pancho Jasen se echó el equipo a la espalda, como en esas aciagas temporadas de triste recuerdo, y encendió el mechero para luchar contra el mundo. Súarez y el marine Nik le acompañaron hasta que el listo de la clase Lofton se encargó de poner la puntilla desde los tiros libres, cinco de cinco al final. Pero Pape Sow y Andriuskevicius fueron los dueños de la zona, especialmente el primero, tan versátil dentro como fuera (menudo triple que metió al final) que hizo el partido de su vida. Menos mal que Pancho Jasen tomó las riendas y sigue empeñado en que no haya funeral. Claro, que tratándose de equipos patrocinados por compañías de seguros no es de extrañar que Pancho se rebelase ante una empresa especializada en decesos, Tras ese anuncio para seguir en la ACB ya lo dijo muy claro: "Espero no volver a meterme en un ataúd". Dicho y hecho.

lunes, 3 de mayo de 2010

Diario de un Demente: Clase de Química


Normalmente cuando las cosas se hacen bien el resultado suele ser positivo. Lo malo es que esta verdad universal no se cumple siempre. En el caso que nos ocupa el Asefa Estudiantes vuelve a la elite del baloncesto español. Y lo hace en equipo, con velocidad de crucero y cerrando el círculo de la dolorosa derrota en el partido de cuertos de final de la Copa del Rey. Varios meses después de aquel inexplicable final del partido el Estudiantes volvió a Bilbao. En este caso era un partido decisivo, tanto para los colegiales como para el Bilbao Basket, y la ley cósmica del Karma nos devolvió lo que en febrero se llevó el Powers Electronic Valencia. Con el billete para los playoff en el bolsillo ahora sólo queda cerrar la fase regular más arriba. Tal vez, un quinto lugar es posible. Luego a soñar. Tras cuatro temporadas en las que nos teníamos que frotar los ojos, dominados por el derrotismo y dando casi por hecho que en el Magariños se verían muy los partidos de la Liga LEB, el Estudiantes volverá a aspirar a la Liga. Parece mentira que una competición tan igualada como la ACB unos celebren que disputarán el playoff y otros, con similar plantilla o incluso mejor equipo, se queden fuera. Es la ley del deporte y del baloncesto en estado puro. Luis Casimiro ha sabido mantener la química de equipo, esa fórmula de la que todo el mundo habla pero que muy pocos conocen. Que se lo pregunten a Ettore Messina... Además, Luis Casimiro no es de esos entrenadores que gritan por gritar, que cambian al jugador tras el mínimo fallo o que recurre al manido “vamos a echarle huevos”, a falta de otros recursos tácticos a mano. Es un hombre tranquilo, de sentido común, sin aspavientos innecesarios, pero capaz de motivar y de decir la palabra justa en el momento apropiado. La química en el vestuario no se compra, se hace, y ese grupo humano que constituye la plantilla del Estudiantes es lo que hace ganar partidos frente a equipos de potencial superior. Los fichajes se han integrado en la dinámica de grupo, los llamados a ser séptimos,octavos o novenos jugadores han crecido como tales pese a ese proceloso mundo de las rotaciones. Incluso el ultimo en llegar, Lofton, parece que ya se había echado más de un mini en el patio junto a la Nevera. Ahora, toca saber cuál será el rival y... a jugar. Cuando acabe la temporada ya veremos si Carlos Suárez se viste de azulgrana (¿en lugar de Mickeal?). Espero que en el banquillo siga Luis Casimiro. Se lo agradecería porque en mi caso... siempre suspendía en química.

miércoles, 21 de abril de 2010

Diario de un Demente: Imprescindibles


"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles".

Bertold Brecht


El Estudiantes acabó, tras presentar batalla hasta el final, encharcado en Málaga. Ahora que la temporada regular casi se acaba llega la hora de recordar a dos tipos de altura que representan el pasado y el presente.

La ocasión para hablar de esos jugadores que cualquier entrenador querría tener en su plantilla era propicia, pero Carlos Jiménez se descolgó a última hora del partido entre el Asefa Estudiantes y el Unicaja, un encuentro que comenzó con goteras y acabó encharcado. Pese a su ausencia sobre la cancha del Martín Carpena y la derrota por tres puntos, es una buena ocasión para hablar de los imprescindibles. Tal vez, porque la próxima temporada haya que buscar otro en el Estudiantes… No soy amigo de citas pero si se habla de imprescindibles hay que recurrir a la manida frase de Brecht para referirse a dos Carlos, uno se apellida Jiménez y el otro Suárez. Son el pasado y el presente del Estudiantes. Ambos comparten los mismos valores y la filosofía que han mamado en la Nevera y el Magariños, lo que les hace distintos. Son imprescindibles en un equipo, así de fácil. Hay unos que están llamados a ser estrellas y otros, como los Carlos, a hacer jugar a los demás.


Mientras que los bases vienen a ser eso que los entrenadores llaman la prolongación de los técnicos en la cancha, Carlos Suárez y Carlos Jiménez añaden ese plus de confianza, sacrificio y entrega que hace ganar partidos. No son jugadores de flashes y poses, se colocan bajo los focos para hacer su trabajo y dan la espalda a la vanidad. Imprescindibles. Jiménez lo demostró durante muchos años en el club del Ramiro, en los equipos de cantera y en el Liga.


El decálogo de la Demencia no ve con buenos ojos que un emblema colegial vista la camiseta vikinga y en el caso de Jiménez se impuso esta norma después de una temporada bastante aciaga para el equipo pero con letras de oro para el baloncesto español en el Mundial de Japón. Al final, recaló en Málaga donde es un grande. Que se lo pregunten a Aíto... Tal vez, y para desgracia de los dementes, pronto haya un caso Suárez. Entre la situación económica del club y el crecimiento profesional del jugador más de uno está convencido de que su futuro está cada vez más lejos del Ramiro. La llamada de Scariolo no se hará esperar y partir de ahí…


A estas alturas alguno se preguntará qué hay de lo nuestro, es decir del partido de Málaga. Tuvo aroma de playoff, con permiso de la autoridad competente por eso de los charcos, y el Estu tuvo opciones hasta el final. Jasen, Oliver y Lofton se echaron el equipo a la espalda y sin Gabriel, se confirma que Driesen gana confianza. Ahora tocar ganar al CB Murcia y seguir soñando. El deporte no se entiende sin soñar.

lunes, 12 de abril de 2010

Diario de un Demente: Yo acusé... a Oliver

Oliver le dio la victoria al Asefa Estudiantes ante el Lagun Aro GBC. Después de su mala gestión en otros finales apretados, ante el equipo de Pablo Laso, una bandeja salvadora le reivindica

No hay nada como entrenar a distancia y con tantas vidas como quieras para pasar a la siguiente fase de los Marcianitos o las Moscas (para los que no lo pillen me refiero a aquellos juegos históricos de las máquinas recreativas de los bares). Una vez que termina el partido y se gana por un punto es fácil colgarse medallas, pero la diferencia entre el éxito y el fracaso es de sólo una canasta. Y lo peor es lo que sale por la boca... cuando se critican decisiones que luego son las acertadas. Este rollo viene a cuento de lo dije cuando vi a Oliver gestionar las dos jugadas finales del partido. Por un momento abracé el Yo acuso de Émile Zola, ese histórico alegato a favor del capitán Alfred Dreyfus que tan pronto usa Pedro J. Ramírez para repartir a diestro y siniestro por las cloacas del Estado, como un demente de mi generación añorando a Vicente Gil.

La cosa es que cuando vi botar a Oliver en el penúltimo y fracasado ataque del Asefa Estudiantes ante el Lagun Aro GBC pensé en fantasmas recientes. Un sudor frío recorrió mi despejada frente y di por perdido el partido sin confiar en una entrada a poco más de dos segundos del final con canasta. Acusé a Oliver sin pruebas, sólo por presentimientos, lo confieso.

Señalé antes de tiempo al mismo jugador que luego hizo la jugada del partido. Imputé al base estudiantil el presunto delito de fallar otra vez en un final de partido. Y me equivoqué. Oliver ganó el partido con una bandeja con la que cualquier jugador de baloncesto ha soñado alguna vez en su vida. Esta canasta significa la décima victoria en casa y más motivos para ser feliz si es que la felicidad se puede medir en estos términos. Al menos, de las cosas que no son vitales el baloncesto es una de las más importantes. Y el domingo, Albert Oliver, me hizo feliz. Puede que Suárez hiciera un partidazo, que lo hizo, que el recuperado Germán Gabriel sacara una determinante falta en ataque a un suspiro del pitido final, pero el que me alegró el día fue Oliver. El ex jugador de Pamesa dejó sin argumentos a Pablo Laso, que fue incapaz de propiciar un tiro de su equipo pese a los dos tiempos muertos que solicitó a la mesa. Después de que los vascos fueran capaces de remontar 17 puntos y de presentarse con opciones hasta el último instante se olvidaron de cerrar la puerta a un Oliver. Directo a la cocina y ahora a pensar en Unicaja.

Rebote. Ya hablé alguna vez de los/las ex. Siempre es incómodo, tanto como si te las encuentras en el metro como cuando vuelven a casa... El último ejemplo lo puso Lorbek, que regresó al Telefónica Arena tras su paso por el Estudiantes en la ingrata temporada 2008/2009. Estuvo muy enchufado, más que en toda una temporada colegial.

lunes, 29 de marzo de 2010

Diario de un Demente: Impropio de la ACB

La muchachada colegial estuvo de botellón en la apabullante victoria del Asefa Estudiantes ante el Suzuki Manresa, pero el espectáculo fue impropio de la ACB.

Los síntomas iniciales de los manresanos sobre el parquet fueron preocupantes y no tardaron en confirmarse. En los primeros ataques movían el balón, alejados de la zona y sin mirar el aro. “Será que vienen con la caraja, por eso del cambio de hora... habrá que darles un abrazo al final, porque la gente se abraza”, pensé en plan Dexter. Y acerté.

Vaya imagen tan lamentable que ofrecieron los de Manresa en un Telefónica Arena medio vacío y tan apagado como la Puerta de Alcalá en La Hora del Planeta hasta que los aficionados comenzaron a pedir que salieran los chavales. El Asefa Estudiantes salió como viene siendo habitual. Con su ritmo y las cosas claras. Hay que hacer tres cosas, pero bien. Defender, correr y rebotear. Y con el mínimo esfuerzo se derrotó a uno de los equipos más tristes que han pasado por el Telefónica Arena en los últimos tiempos.

El Estudiantes convirtió el partido en una fiesta de cantera. Por si había dudas el choque se había acabado al principio del tercer cuarto, cuando el Estudiantes superó 30 puntos de ventaja... Vamos, que sólo faltaron la leche pantera y el botellón en la grada en la fiesta en la grada. Los minutos de la basura son eso, minutos. Pero dos cuartos de basura, de correcalles, palomeros y donde el aliciente es que Beirán meta un triple, no es para mí. Será porque soy mayor y gruñon. Es curioso porque cualquier entrenador daría lo que fuera por vivir plácidamente un partido en el banquillo como lo hizo Luis Casimiro, con el choque resuelto casi desde el primer momento.

Lo mejor es que jugaron todos los jugadores de la plantilla y se repartieron los puntos; lo peor, el aburrimiento. Si hubiera estado en la piel de Jaime Ponsarnau habría arrojado la toalla en el minuto 21, antes de soportar una humillación así. O sus jugadores no le escucharon o pasan de él. Es su problema. El tercer cuarto que se marcaron los de Manresa fue escandaloso. Sin recursos, negados en ataque, relajados en defensa, sin bajar a defender y sin echarle testosterona ni coj... el Estudiantes machacó a un rival inexistente. Ahora espera el Real Madrid en el partido más importante de la temporada para cualquier demente que se precie. Ojalá que el play-off con el Barcelona en la Euroleague le pase factura a los de Messina... la vida es así.

Rebote. Una pena la lesión que sufrió Germán Gabriel. Ya lleva un par de partidos en el quinteto inicial, puesto que se ha ganado a pulso. El pinchazo que sufrió al tratar de coger el balón tras un pase largo tiene mala pinta. Su lesión fue lo peor del partido

domingo, 21 de marzo de 2010

Diario de un Demente: 'Batistazo'

El Asefa Estudiantes se echó la siesta en Fuenlabrada antes de acabar el partido y así nos fue. El pívot uruguayo Esteban Batista se puso las botas... con permiso de Jasen.

El pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada no está cerca del Río de la Plata, pero ayer lo parecía. Entre el uruguayo Esteban Batista y Pancho Jasen robaron todo el protagonismo. Aunque la partida la ganó el joven pívot uruguayo, que no sólo propició que su equipo se llevara el partido sino que fue nombrado MVP de la jornada. El charrúa del Ayuda en Acción Fuenlabrada es un guerrero de los pies a la cabeza. Nadie lo duda. No es un desconocido en Madrid donde se ha bregado en Pozuelo o en la LEB. El domingo en la zona y bajo el aro fue todo un amo y señor. Nadie fue capaz de pararle. Sólo fue el de Bahía Blanca, Pancho Jasen, el que se echó al equipo a la espalda y tiró del carro en un partido que fue trepidante de principio a fin. Jasen y Batista tienen una característica común: no les gusta perder. Otra cosa es saber perder, cuestión que por desgracia muchos deportistas no saben asumir. Cuestión de educación deportiva, supongo.

Pero a lo que voy. Aunque el resultado de ayer me hubiera gustado que fuera otro, con una nueva victoria del Estudiantes ( la cuarta consecutiva) la actitud en el campo de ambos equipos y en particular de determinados jugadores es para quitarse el sombrero. No existe nada más patético que jugadores que van de sobrados por la cancha y que al mínimo contratiempo bajan los brazos para dejarse llevar, empezar a poner caras y maquillar sus números. En esto del baloncesto el individualismo se paga caro, antes o después. El equipo podrá ser más o menos limitado, pero la lucha y las ganas de ganar es lo que diferencia a los buenos de los mediocres… y lo que muchas veces gana partidos es ese punto de entrega en lo colectivo. Creo que aquí está el secreto del Asefa Estudiantes, que salta a todos los partidos dispuesto a defender y rebotear en equipo. Sin estrellitas. Una veces sale bien y otras, como ayer, el equipo rival te gana con las mismas armas y aprovecha la siesta que los colegiales se echaron en el último cuarto.El partido de ayer tuvo en Jasen y en Batista ese común denominador.

Hoy el terapeuta me ha recomendado que haga un esfuerzo de memoria para controlar mi demencia estudiantil. Y mira por donde, el fragor de la pelea entre ambos jugadores me ha llevado a acordarme del legendario Isiah Thomas, base de aquellos Bad Boys míticos, los Detroit Pistons. Creo que fue en 1988, en el sexto partido de la final de la NBA entre los Pistons y los Lakers, cuando Thomas jugó cojo a causa de un esguince y metió más de 40 puntos. Inolvidable. Un tipo con la vida resuelta, un pedazo de jugador. Fue capaz, con el tobillo como una torre eléctrica retorcida por un temporal tras pisar a otro jugador, de levantarse del banquillo y llegar hasta la cocina del Forum de Inglewood una y otra vez. Partidazo. Por cierto, creo que ese día los guerreros del parquet cayeron por uno bajo la purpurina de los Lakers, pero al año siguiente se pusieron el anillo.

Rebote. Toda esta fábula de la lucha esta bien, pero que quede claro que ni Jasen ni Batista son Isiah Thomas. Pero tampoco se puede salir a la cancha en el último cuarto con una caraja tan descomunal como la del Estudiantes. Una siesta de orinal y pijama al final de un partido no es lo más conveniente porque luego llega Batista y te despierta destrozándote el aro. Los partidos duran los cuarenta minutos y tirar por la borda nueve puntos de ventaja en el último cuarto, tras haber remontado en varias ocasiones, también es para hacer acto de contricción. Eso sí, muy deportivo y sin necesidad de que nos flagelemos.

lunes, 15 de marzo de 2010

Diario de un Demente: El marine Caner-Medley


Si hubiera que tomar la colina de la hamburguesa, desembarcar en la playa de Omaha o derribar la estatua de Saddam Hussein en Bagdad confiaría esta misión en Nik Caner-Medley. Todo un marine en cuerpo y creo que... en alma. El ala pivot firmó, junto a Carlos Suárez, un partido redondo ante el Caja Laboral, para desesperación de ese entrenador al que a ningún jugador le gustaría tener llamado Dusko Ivanovic.
Que Caner-Medley es capaz de pegarse con quien sea es casi un axioma (que se lo pregunten a Diouf, jugador con el que intercambió mamporros en una discoteca de Sevilla durante su etapa en el Cajasol). Allá él. Eso forma parte de su vida privada. Lo que me interesa es que se pegue en la zona con su padre si es necesario. Que aguante a los pivots y aleros rivales, gane la posición, rebotee y rompa el aro. Y lo hace,de la misma manera que muchas veces busca la canasta por el camino más recto, la línea recta... lo que no siempre es la mejor opción. Pero es un marine. Si el aro hay que tomarlo se toma. Este marine se llevó la gloria del partido ante el Caja Laboral cuando tras un robo de balón metió para abajo con la izquierda el balón en el aro vitoriano. Delirio en las gradas y máxima diferencia en el marcador segundos antes de acabar el tercer cuarto (17 puntos).
Es cierto que el Caja Laboral llegó al Telefonica Arena con el cansancio acumulado tras la prórroga ante la Cibona y obrar el milagro de la Euroleague. Es cierto que el juego interior de los de Vitoria baja mucho sin Splitter y Eliyahu. También es cierto que sólo Walter Hermann, con un Telekovic desaparecido en combate, fue el que mantuvo al Caja Laboral en la cancha... y el argentino no estaba tan cansado pese a que también fue decisivo en el partido del jueves. Pero también es cierto que el Estu juega y que al segundo mejor equipo de la liga ACB le dio un repasito (74-58). Defiende, rebotea y corre. La Santisima Trinidad del baloncesto. Da igual ya el rival. Popovic, Gabriel, Suárez, Jasen, Oliver, etc. se divierten jugando y están en ese lugar del que el Asefa Estudiantes nunca se deberían haber ido.
Esto huele a play-off. Tras ese inicio de temporada, con cinco derrotas consecutivas y la gripe A (esa enfermedad misteriosa que ya forma parte de la teoría de la conspiración) las dudas volvieron a surgir en el equipo de Luis Casimiro y en los dementes. Eso, unido a lo de los últimos tiempos, a vueltas con el patrocinador o las dificultades para mantener una filosofía de equipo de baloncesto en un competición profesionalizada hacían pensar que otra vez tocaba sufrir.

Rebote. Si hay algo que no me gusta en los partidos de baloncesto son los gritos de olé, olé. Prefieroeso de ¡Que salgan los toreros! Y ya puestos, si hay otro grito que me gusta aún menos es ese de: ¡Este partido, lo vamos a ganar! Tras rigurosos y sesudos análisis he llegado a la conclusión nada científica de que con eso se palma siempre. Me lo haré mirar en el psicólogo.

lunes, 8 de marzo de 2010

Diario de un Demente: ¡¡Por fin!!

Varios meses sin ganar fuera de casa pesaban demasiado. El Estudiantes, con su victoria en Granada, apunta al play-off y se marca una carambola. ¡¡Con lo que sufrimos hace dos años oliendo el azufre del infierno en esta misma pista!!

Ir a Granada siempre es un placer, pero ganar lo es más. Tuvo que ser en esa misma pista en la que hace dos temporadas el Estudiantes se salvó de caer a los infiernos cuando ya empezaba a oler azufre. Todavía no se me ha quitado el nudo en la garganta cuando recuerdo aquel agónico día, casi tanto como un cara o cruz de descenso con el Peñas de Huesca, pero eso es una batallita. Aquí lo que importante es mirar hacia adelante, y no al pasado. Y el futuro del Asefa Estudiantes está en los play off de la ACB después de la redonda carambola de la última jornada. Gana a un rival directo como el Granada y se beneficia de las derrotas del Gran Canaria en Fuenlabrada y el Joventut. Ya no es cuestión de soñar es cosa de seguir peleando partido a partido, bajando el culo para defender, rebotear y correr más. Con estos ingredientes el Estudiantes tiene muchas posibilidades de volver a disputar el título de liga. Sólo le faltaba romper el maleficio que le perseguía en los partidos fuera de casa y llegó la hora. ¡¡¡Por fin!!! Tres meses después de ganar en Murcia el Estu volvió a triunfar lejos del Telefónica Arena.

Si la ciudad de Granada estaba blindada con motivo de una cumbre de la presidencia Española de la Unión Europea, quienes se escaparon de ese blindaje fueron Germán Gabriel y Carlos Suárez. ¡Vaya partido que se marcaron! La muñeca de Gabriel, en especial más allá del 6,25 es letal. ¿Y de Carlos Suárez qué decir? Estoy por ir a la tienda de palabras de Juan José Millás y comprarle todos los adjetivos calificativos positivos. Suárez es el jugador que cualquier entrenador quiere en su equipo. Lo que hace, lo ejecuta bien. Es inevitable compararle con otro grande de la casa como Carlos Jiménez. Son, simplemente, jugadores imprescindibles. De Granada, Carlos Suárez se llevó por primera vez en su carrera ese título de MVP de la jornada.18 puntos, cuatro asistencias, cuatro rebotes y nada menos que nueve faltas personales provocadas a los jugadores del CB Granada. Suárez se merece un puesto en la Selección ya y no lo digo deslumbrado por su actuación en Granada, lo digo por la temporada que se está marcando y lo que supone para un equipo como el Estudiantes.

El equipo de Luis Casimiro fue de menos a más y al final desquició a los granadinos. Ahora, el TAU y después… ¿Se imaginan un play-off contra el DKV Joventut?

Rebote. La vuelta a los banquillos y a la competición de Pepu, el entrenador que ha hecho famoso el grito de BA-LON-CES-TO, es una buena noticia. Aunque creo que no es amigo de coger el timón de equipos a mitad de temporada el DKV Joventut es distinto. Ambos clubes están unidos por la misma filosofía de cantera y patio de colegio, que se acaba en cuanto el árbitro lanza el balón al aire al inicio de cada partido en la ACB. Tras su injusta salida del equipo nacional Pepu vuelve a entrenar y ya adelanta que cuenta CAN-TE-RA. No podía ser de otra manera. Si es capaz de equilibrar el enorme potencial de la cantera de la Penya, con su jóvenes promesas, y la competitividad el éxito está asegurado. Estoy convencido de que hay pocos entrenadores en España que sean capaces de hacerlo. Él lo es. Suerte.

lunes, 1 de marzo de 2010

Diario de un Demente: Para esto vino Lofton

Un tirador nunca debe dejar de tirar. El aro es su objetivo. En el último segundo de la prórroga ante el Blancos de Rueda Valladolid, con un defensor encima, clavó el triple que no entró en Bilbao. Para eso vino.

Federico Van Lacke fue el mejor del partido, lideró las estadísticas, también eso que ahora se llama valoración, mantuvo a su equipo con opciones de triunfo durante 44 minutos y 59 segundos, era el MVP del mes de enero en la ACB y fue el jugador de la jornada. Pero, a pesar de todo, el Blancos de Rueda Valladolid, perdió. La gloria se la llevó el killer del Estudiantes, Lofton, curiosamente en uno de sus perores partidos desde que viste la camiseta del Ramiro. El villano de Bilbao, con ese triple que falló en la Copa del Rey y que obligó al Estudiantes a hacer las maletas, acertó y su tiro entró en el último segundo de la prórroga del domingo. Con un tipo encima y sin haber rascado bola en todo el partido, Lofton demostró para qué está en Madrid. Es un tirador nato. Lo normal es que cruja el aro contrario, pero en días malos, como el domingo, con que meta lo que tiene que meter, vale.

Un tirador no puede esconderse nunca, y menos en los momentos en los que el equipo se juega el bacalao y el balón quema en las manos. Los tiradores son una raza aparte y lo importante es que no dejen de tirar. La escuela balcánica o lituana han dado auténticos genios. Baste recordar a máquinas con teleobjetivo como Petrovic, Perasovic, Macijauskas o el mítico Kurtinaitis, entre otros. Todos ellos nacieron para tirar. En la ACB de hoy tampoco faltan, aparte de Van Lacke y Lofton, que te hacen un hijo de madera si te descuidas. Louis Bullock o Juan Carlos Navarro son dos de los mejores ejemplos, esos grandes jugadores que siempre dan la cara, que antes de recibir un balón ya se ve que se la van a tirar. Son de los que ganan partidos.

El Estudiantes tiene uno de esos especialistas en sus filas. Capaz de levantar partidos en los momentos en los que se atasca el equipo –bueno, el domingo Lofton se olvidó el desatascador hasta el final– que se tiran hasta las zapatillas y que no dudan ni un instante en ser los elegidos para lanzar la moneda al aire en el pitido final. Para Lofton, la gloria; para Van Lacke, las cifras. En las pasadas temporadas partidos de trinchera como el del domingo se hubieran perdido. Ahora el Estudiantes pone rumbo a los play off con velocidad de crucero y sacando adelante encuentros como el que ganó al Blancos de Rueda Valladolid.

Tras dos cuartos en los que los de Valladolid dominaron el rebote y mostraron un gran acuerto en los tiros, en los dos cuartos finales la cosa se igualó al límite. Jasen y Germán Gabriel lideraron la resistencia estudiantil, hasta que el partido se subió el columpio a triplazo limpio. La prórroga estaba servida. Y Lofton hizo su trabajo. Limpio y eficaz.

Rebote. Lo de Oliver en los minutos finales empieza a ser de diván y psicoanálisis. Propició que el equipo mantuviera el tipo y diera la cara, cierto. Tiene ese punto de locura de patio de colegio y pachanga de mini que mola, cierto. Pero ante el Blancos de Rueda Valladolid la cagó al final. El pase a la nada y un robo de cartera... y yo sin cafinitrina.

viernes, 19 de febrero de 2010

Diario de un Demente

Con cara de tonto


Cuando se juega al todo o nada en un partido ocurren estas cosas. La lógica se despedaza en mil añicos y la Copa se hace más grande aún de los que es. Que el pez pequeño se coma al grande es lo que anima a las Casas de Apuestas y más ahora que la peña se juega dinero hasta por adivinar quién será el que se tira la última posesión del tercer cuarto. En mi caso aposté por el azul, pero tras el pitido final salió naranja. Aunque aluciné tanto con el partido como el técnico griego del Bilbao Basket, Katsikaris, cuando dice que juntar a los dos equipos de Salónica y los dos de Atenas “sería peor que Afganistán”. Yo aluciné por otra cosa, un final de lo más tonto a una película que discurrió con un planteamiento y un desarrollo que se esperaba.

Los finales tontos no me gustan, ni en las superproducciones ni en los telefilmes basados en hechos reales, y menos quedarme con esa cara de pánfilo que me dejó el lío con el balón que se hizo Oliver. Y eso que el Estu tuvo al menos, y por partida doble, la opción final de empatar o ganar. Pero el triple de Lofton no entra y Oliver que se la come porque el Estudiantes es incapaz de buscar una buena opción de tiro. Si a eso se unen un campo atrás, protagonizado también por ambos, más propio de patio de colegio que de un partido a cara o cruz y las decisiones arbitrales finales, más que discutidas, sólo hay una consecuencia: las maletas, y a casa.

Es difícil asumir este tipo de derrotas. Durante los cuatro cuartos se hacen las cosas bien, se da la cara, se pelea y justo al final, cuando se tiene la posibilidad de decidir la suerte, se falla. No hay reproches. Esto es así, pero duele. Spahija, el técnico del Power Electronics Valencia, planteó el partido de otra manera que hace unas semanas en Madrid. En esta ocasión no se dejó sorprender por el alumno aventajado del Ramiro, Lofton, que clavó dos triples consecutivos poco antes de acabar el tercer cuarto para meter al equipo en el partido. Pero falló el triple de la gloria. Ese tiro que cualquier jugador quiere meter en el último segundo. Ni el partidazo de Suárez, en su épica lucha con Claver, ni el de Caner-Medley, inmenso tanto en defensa como en ataque fueron suficiente para ganar a los valencianos. El partido fue sensacional, con jugones, triplazos y un final de infarto. Por eso la Copa es distinta. Lo malo es que ahora la veremos de otra manera.

Rebote. Afirmar que el Estudiantes ha perdido por los árbitros no es justo. El Power Electronics Valencia ha hecho tantos méritos como el Estu. Pero algunas decisiones arbitrales en el último cuarto, cuando se juega el bacalao, han perjudicado a los jugadores colegiales. La antideportiva a Germán Gabriel es muy, pero que muy discutible. Si eso unimos un balón que salió de fondo en la canasta valenciana cuya posesión dieron a los de Spahija y la ultima canasta de Rafa Martínez que Caner-Medley tapona ilegalmente el lío está servido. ¿De qué sirve lamentarse?

lunes, 11 de enero de 2010

Nos vamos de zuritos

Al Estudiantes le va la Copa del Rey. Lo demostró ante un Obradoiro desquiciado al que la defensa agresiva del equipo del Ramiro desarboló. Con Pancho Jasen y Carlos Suárez, que se salen, y el renacer de Chris Lofton, el equipo respondió ante un Xacobeo decepcionante. Y eso que hubo varios whopper (tiros, en general triples, que no tocan ni el aro) antológicos, que con el abultado tanteo no nos causaron más que chascarrillos. La esencia del balonceso puro, defensa y contraataque, sirvieron para que un equipo que a principios de temporada sólo ofrecía sufrimiento, como demostraban las mascarillas por la gripe A, se vaya a Bilbao. El Estu cumplió de sobra ante los gallegos. Probablemente su mejor versión de la temporada. Pero había temor por lo que pudiera pasar con un equipo de toreros que igual le corta las dos orejas y el rabo al Real Madrid o sale vapuleado de Alicante como Cagancho en Almagro. Supongo que por eso somos del Estudiantes… Menos mal que el Ayuda en Acción Fuenlabrada (dichosos nombres los de esta temporada) se comportó como una verdadera ONG ante un motivado Lagun Aro GBC, aunque los que se vistieron de cooperantes fueron, al final, los donostiarras. Ahora, el Estudiantes puede tocar la copa o, al menos, irse de zuritos por Bilbao, que tampoco está mal.

PD. Uno no cree ya en las casualidades… ¿Por qué no se jugaron a la misma hora todos los partidos con equipos con opciones a participar en la Copa del Rey? ¿Por qué el Lagun Aro GBC cerró la jornada sabiendo lo que tenía que hacer? ¿No es Lagun Aro la aseguradora de Caja Laboral?