sábado, 13 de julio de 2013

¿Vuelven los Dos Rombos?



Entre la perplejidad y la ternura debe existir una palabra apropiada. A la búsqueda del término que defina ese estado de ánimo me lleva la posibilidad de que los Dos Rombos vuelvan a la tele. Por ahora, lo que sabemos es que el Gobierno estudia la posibilidad de implantar un sistema para advertir de los contenidos audivisuales. No negaré que recuerdo esos puñeteros rombos con cierta añoranza, en especial por lo que tenían de estimulantes. Cuando salían en la parte superior de la pantalla uno intuía que había más mundos, un más allá del que no nos hablaban ni aparecía en los libros de texto. Y eran mundos fascinantes…

Recuerdo los Dos Rombos como la primera atracción de mi vida hacia lo prohibido. Ahora con la vista atrás uno se da cuenta de las tonterías que usaban bajo el pretexto de protegernos desde las autoridad moral del Estado. En aquella sociedad mojigata donde querían que fuéramos como La familia Telerín, ejemplo moral de la época, los Dos Rombos eran una invitación en bandeja, aunque subliminal, a la rebeldía infantil y juvenil. Hubo una etapa en el colegio en la que era habitual que algún avispado compañero de clase explicara emocionado que había visto una película o serie con Dos Rombos; es decir, prohibida para menores de 18 años. Era el héroe de la clase. Los demás, una vez despejadas las dudas entre el bien y el mal, queríamos imitarle La señal de un rombo que vetaba a los menores de 14 años era el primer paso. El premio gordo para ser alguien en clase eran los Dos Rombos.

“¡Niños, a la cama, que esta película es para mayores!”, era una orden de mando nocturna muy común en los hogares españoles en aquellos tiempos de una sola televisión, un UHF en precario y donde al prime time ni se le esperaba. Sin embargo, esa advertencia no impidió a los chavales de varias generaciones ver a hurtadillas, escondidos junto a un sofá o bajo el quicio de la puerta del salón a Falconetti, el malo malísimo de Hombre rico, hombre pobre; el drama de Kunta Kinte en Raíces en su lucha por la libertad; o, ya hilando muy fino, Yo, Claudio, una serie que tuve que revisar años después porque en esa primera vez me atrajo más la tentación del mundo de los Dos Rombos que la dramática historia de ese emperador tartamudo.

Recuerdo cómo en aquellos tiempos, las azafatas del Un, dos, tres… Responda otra vez nos volvían locos a los alumnos de los colegios de curas (entonces se llevaba eso que ahora llaman educación diferenciada y que nos sirvió para desarrollar el ingenio…). La imagen de esas azafatas de largas piernas, botas, cortos vestidos y gafas era lo más cercano a un frenesí con una chica en la preadolescencia que nos podíamos imaginar. Al menos, con este famoso programa nuestros padres abrían la mano, no sé si porque era viernes o por el contenido cultural de un concurso basado en preguntas, pero podíamos sentarnos ante el televisor sin necesidad de esconderse. La verdad es que tampoco recuerdo si tenía o no algún rombo…

La perplejidad la produce el hecho de que aquellos años donde existía la censura ahora parecen lejanos. Sin embargo, están a la vuelta de la esquina. No se trata de equiparar la censura con los rombos. Son cosas distintas y elementos de un pasado que me ha tocado vivir. Sin embargo, me causa cierta perplejidad que en plena era digital, donde ponerle barreras a Internet es imposible, se pretenda recuperar un sistema que todavía permanece en el imaginario colectivo de varias generaciones. Los tiempos han cambiado y los niños de hoy poco o nada tienen que ver con los que crecieron viendo a Los hermanos Malasombra o Tres, dos, uno… ¡contacto! (entre otras cosas porque los programas infantiles escasean en las pantallas y por las tardes ni existen). Ahora un niño se entretiene y pasa más horas delante de su tablet que frente al televisor. No digo que sea bueno ni malo. Lo desconozco. Es lo que hay y es el precio que tiene vivir en la era tecnológica, la de las pantallas táctiles, las conexiones 4G, las redes sociales y todo eso. Simplemente, los niños de hoy crecen con la tecnología de manera natural.


Si me lo permiten discrepo de la idea de que la buena educación de un niño o de un púber adolescente sea mejor o peor por implantar de nuevo un sistema con reminiscencias del pasado para advertir de los contenidos audiovisuales. Sinceramente no le veo utilidad. Aunque como me pongo tierno al recordar la infancia y sigo sin encontrar la palabra justa entre ternura y perplejidad, tal vez no sea una mala idea la de recuperar los Dos Rombos. Igual sirven para frenar la barra libre de telebasura como el Sálvame de turno. Claro, que tampoco estaría mal que cada telediario o tertulia política advirtiera de sus contenidos con Dos rombos porque las noticias de este país hace tiempo que dejaron de ser aptas para menores de 18 años.

miércoles, 10 de julio de 2013

El día que Bárcenas cruzó el Rubicón


Ya no hay marcha atrás. Luis Bárcenas ha cruzado el Rubicón con todas las consecuencias. Desde su celda de la cárcel de Soto del Real el exgerente y extesorero del PP ha movido pieza. Podria ser un aviso para navegantes pero todo apunta a que no será un disparo aislado del contable del PP y que guarda más pólvora en su cartera. Que esté mojada o no ya se verá. Pero parece dispuesto a todo para salvarse de una inevitable quema porque justificar la procedencia de más de cuarenta millones de euros en cuentas suizas va a ser complicado.

A estas alturas es difícil saber a qué Bárcenas creer, si al que negaba que hubiera una contabilidad oculta en el PP o el que dispara contra el partido de Rajoy y propaga sin miramientos  que los sobresueldos llegaban a los ministros en cajas de puros. De momento el juez Ruz le ha citado a declarar por enésima vez en la Audiencia Nacional el próximo lunes. Allí tendrá la oportunidad de confirmar la veracidad del original publicado por El Mundo y unas acusaciones que ponen en peligro el futuro del propio Rajoy.

Mucho se ha escrito y dicho estos días sobre Luis Bárcenas, al que nadie debe comparar con un llanero solitario. Ni mucho menos. La cárcel cambia a las personas y allí ha empezado a tirar de la manta. Su estrategia cambió en el momento en el que Pedro J. Ramirez, director de El Mundo, publicaba con Bárcenas como fuente, que el PP se había financiado de manera irregular durante veinte años y que la cúpula del PP recibía sobresueldos. Los abogados de Bárcenas no tardaron en renunciar a su defensa “por pérdida de confianza” y el bombazo periodístico se certificó cuando a la redacción de este diario hizo llegar como prueba uno de los papeles secretos (se comenta que fue a través de un sobre enviado por Rosalía, esposa de Luis Bárcenas) que también fue publicado.


De ‘Los papeles secretos’ a ‘Las cuatro horas con Bárcenas’.

Las fotocopias de las supuestas cuentas irregulares del PP que El País publicó en portada en enero con el título de Los papeles secretos de Bárcenas se han convertido en originales tras Las cuatro horas con Bárcenas en El Mundo. Al menos una de esas páginas con anotaciones por ambas caras están en manos del juez Ruz, al que le tocará verificar si esos pagos se produjeron o no. A estas alturas dudar de la existencia de unos papeles, como durante meses han hecho muchos negacionistas, es ridículo. Los papeles existen, otra cosas es que esos pagos que vulneran la ley de incompatibilidades se llevaran a cabo tal y como contó Bárcenas.

Es probable que Bárcenas alimente así más la ceremonia de la confusión, donde se ha movido bien durante los últimos meses, porque se cruzan  intereses diversos. La elección del diario El Mundo por parte de Bárcenas no fue casual. El diario de pedrojota y La Moncloa mantienen un tenso pulso desde hace meses. Rajoy y sus políticas están en la diana de las críticas en este diario. Además, si finalmente el abogado Javier Gómez de Liaño se encarga de la defensa del exgerente del PP es más que probable que El Mundo tenga acceso a más papeles de Bárcenas. ¿Será porque Gómez de Liaño y Pedro J. Ramírez son íntimos amigos?

De lo que no hay duda es de que el ingreso en prisión de Bárcenas supone un antes y un después. Puede que piense que para evitar hablar de lo suyo –el enriquecimiento personal y las cuentas millonarias en Suiza– no hay nada mejor que sembrar las dudas sobre la cùpula del PP y poner en marcha el ventilador. 

Igual Bárcenas era alguien ajeno al PP…

De momento, el PP ha cerrado filas en torno a su líder mientras que la oposición exige explicaciones a Rajoy. Y las formas de actuar se repiten, Cambian los protagonistas, pero que un partido en el gobierno azuzado por la oposición y la prensa no dé la cara es algo habitual en la democracia española. ¿Se acuerdan del caso Filesa en tiempos de Felipe González?

Los populares han tirado del argumentarlo político de urgencia para estos casos y han salido en defensa de la honorabilidad de Rajoy, el mismo que en febrero dijo que “nunca he recibido ni he repartido dinero negro ni este partido ni en ninguna otra parte”. La reacción de los populares se ajusta al manido centralismo político de los partidos, donde la militancia no discrepa de la cúpula salvo versos sueltos que casi siempre tienen a Esperanza Aguirre como protagonista…

Sin  embargo, chirría que por esa adhesión ciega a unas siglas políticas haya quien se refiera a Bárcenas como alguien ajeno a su partido ¿No se dan cuenta en el PP que Bárcenas fue gerente y contable durante años? No era alguien que pasaba por allí…


No estaría mal que Rajoy volviera a salir a la palestra, esta vez sin plasma por medio, para aclarar la confusión que ha creado el hombre que durante años ha tenido una oficina y un sueldo en Génova, que es la misma persona a la que también prometieron apoyo. Y qué mejor sitio en una democracia que el Congreso de los Diputados para que el presidente del Gobierno ofrezca las explicaciones pertinentes que no solo le reclaman los partidos de la oposición sino muchos ciudadanos escandalizados por un episodio que parece muy chungo. 

viernes, 5 de julio de 2013

¿Snowden olvidará su nombre algún día? Evo Morales seguro que no...



Foto:www.presidencia.gob.bo


Las respuestas suelen dan lugar a más preguntas. Es así. Si no lo creen basta con prestar un poco de atención a la historia de espías protagonizada por el ex agente de la CIA Edward Snowden. A estas alturas ya no sé si Snowden es un espía, un contraespía, un Bambi de la vida o un tipo con afán de protagonismo defraudado con las políticas de Barack Obama al que se le ha ido la cabeza.

Lo que parecía una novela más propia de la guerra fría está en camino de convertirse en un culebrón donde no dejan de aparecer inesperados artistas invitados como el presidente boliviano, Evo Morales. Si tiene algo que atrapa el affaire de Snowden es que es probable que las cosas no sean como parecen. Puede que tenga mimbres de una novela de espías pero también tiene su toque de novela de evasión, donde un presidente latinoamericano es retenido durante varias horas en un aeropuerto de la vieja Europa por llevar supuestamente un polizón a bordo. Esta variante del caso Snowden se aleja más de aquellas historias clásicas de la guerra fría, en las que un jefe de espionaje soviético está dispuesto a fugarse a Occidente entre agentes dobles, secretos militares, traiciones y el intercambio de espías en el Check Point Charlie de Berlín. Ahora el sainete aeroportuario de Morales aporta el punto bananero made in Europe, no lo neguemos. 

Sin embargo, la anécdota desvía la atención sobre el meollo de la cuestión: Snowden. Este agente que ha desvelado las supuestas actividades de espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos parece que no existe. Nadie le ha visto desde hace tiempo, pero su solo nombre, su condición de enemigo público número uno de los Estados Unidos y sus filtraciones que ponen en negro sobre blanco que se espía a todo hijo de vecino, han dado lugar a un conflicto internacional con muchas aristas. 

Ya no se trata sólo de las explicaciones que Obama dará a la canciller de Alemania, Angela Merkel, y a Europa para justificar el supuesto espionaje de la Casa Blanca o que en países como Francia sus espías controlen millones de llamadas y correos electrónicos. Ahora un solo rumor ha encendido una inesperada crisis entre Latinoamérica y Europa de consecuencias imprevisibles. La única solución es la vía diplomática aunque España no está dispuesta a disculparse con Bolivia.

Parece mentira que con tanta tecnología al servicio de la seguridad de los ciudadanos lo que más escasee sea la inteligencia humana. No hay otra manera de explicar la absurda retención durante catorce horas de Evo Morales en Austria, donde su avión fue revisado por la posibilidad de que Snowden viajara en su interior. Morales retornaba de Rusia, donde participó en el Foro de Países Productores de Gas. El rumor de que podría llevar a Snowden propició que no le dieran permiso para sobrevolar su territorio ni Francia, ni Italia, ni Portugal. Tuvo que aterrizar en Austria, donde permaneció hasta que pudo salir hacia Canarias, donde repostó. Las comparaciones son odiosas, pero qué pasaría si retienen por un rumor a Merkel, Cameron o a Hollande en un aeropuerto de Latinoamérica mientras los perros olisquean sus aviones en busca de polizones.

Las reacciones del eje latino se han ajustado al guión previsto. La demagogia antiimperialista les funciona y siempre está a mano. Bien es verdad que en esta ocasión se lo han puesto en bandeja. Morales fue recibido como un héroe en su país y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) se reunió en Cochabamba para desagraviar al presidente boliviano por el “abuso imperial” que sufrió con su “secuestro. Y, cómo no, hasta el presidente venezolano, el inefable Nicolás Maduro, se sumó a la fiesta para arremeter contra los yankees y, por supuesto, contra los conquistadores españoles.


Mientras tanto ya han discurrido más de diez días y Snowden permanece escondido en la terminal del aeropuerto de Moscú (si es que está allí).Sigue sin dar señales de vida. Sus revelaciones de espionaje masivo han tenido un efecto mariposa. Tal vez nunca más sepamos de él. Tal vez, algún día Snowden presuma de libertad en un país donde hoy no se permite el uso libre de Internet y otro Gran Hermano controla a sus ciudadanos. Tal vez, algún día, leeremos una novela que guarde cierto parecido con la realidad donde las primeras palabras sean: “Me llamo Edward, aunque reconozco que en este negocio del espionaje es difícil recordar si alguna vez fue mi nombre”.

viernes, 28 de junio de 2013

Un antes y un después para Bárcenas





Cuántas veces se habrá escrito eso de que una imagen vale más que mil palabras. Y la  imagen en los juzgados es la que vale su peso en oro en tiempos de (presunta) corrupción. No está el personaje en la foto, pero es el protagonista. Será que cada comparecencia ante un juez del presunto de turno, por un caso u otro, erosiona la salud democrática al tiempo que enciende más los ánimos de la calle. En esta ocasión, tras una decena de declaraciones ante el juez, el protagonista es Luis Bárcenas, extesorero del PP.

El lugar, poco antes de las diez de la mañana es la Audiencia Nacional, en la madrileña calle Prim, donde Bárcenas llega en su coche. Ya a última hora de la tarde, dentro de un furgón de la Guardia Civil el extesorero del PP viaja a la cárcel de Soto del Real. La vistilla ante el juez Pablo Ruz empieza con expectación y acaba con sorpresa. Ni él se lo esperaba tras nueve comparecencias judiciales para hablar de sus famosos papeles, caligrafías, cuentas millonarias en Suiza, gürteles y la sombra de la financiación del PP.

La nueva cita de Bárcenas ante el juez Ruz está señalada en rojo en todas las agendas y previsiones de lo medios informativos. Dentro de la Audiencia se habla de compraventa de cuadros y el tejemaneje de mucho dinero que no se sabe si tiene más de Bárcenas o de Gürtel, pero pastizal al fin y al cabo. El juez decide y la acusación particular aprieta las tuercas. Los indicios convencen y la Fiscalía Anticorrupción asiente. Bárcenas declara durante dos horas y aguarda otras siete la decisión del juez. Contaba con dormir en su casa, pero por ahora lo hará en la cárcel. Ya veremos si permanece allí hasta que se celebre el juicio o si sale antes. El juez desmonta en un auto de 24 páginas las explicaciones de Bárcenas. Estima que hay riesgo de fuga después de que Suiza haya informado de que ha estado llevando fondos a Estados Unidos y Uruguay desde sus cuentas bloqueadas. Resultado: prisión incondicional y sin fianza.

Volvamos al inicio del día D. El extesorero popular lleva semanas preparando el desembarco y filtrando mensajes que pueden provocar una tormenta de efectos imprevisibles en Génova. Su llegada a la Audiencia es un visto y no visto. No se entretiene ni en hacer peinetas. Los reporteros gráficos y las cámaras de televisión sólo disponen de 5 segundos para captar al hombre que conoce al dedillo las finanzas del PP. Está contra la pared. Todo el mundo espera y no sólo hay prensa. Unos tiene un instante para hacer disparar sus cámaras, otros abuchean. Gritos de “Ladrón, golfo”, es lo último que escucha Bárcenas en los escasos metros que separan la puerta de su vehículo de la de la Audiencia Nacional. Los preferentistas de Bankia, los yayoflautas, le han preparado un áspero recibimiento y abuchean al ex tesorero de Génova. Es el juicio de la calle. Aguantan el calor, en un día muy largo, como también lo hacen los periodistas y reporteros gráficos que hacen guardia.

Algunos apuntaban los días antes que iba a tirar de la manta, pero pocos vislumbraban que daría con sus huesos en la cárcel. Hace una semana salía de la prisión de Soto del Real Miguel Blesa, expresidente de Bankia, y este jueves entra Luis Bárcenas. Es la paradoja de la vida y la noticia bomba del día. Había un antes del extesorero del PP y tras la encarcelación habrá un después. Tal vez por eso muchos se preguntan ahora: ¿Qué estrategia seguirá el PP en los próximos días? ¿Afectará el incendio a Génova? ¿Y a La Moncloa?

martes, 25 de junio de 2013

El 'fair play' de Rajoy y Rubalcaba para tiempos revueltos

Foto: http://www.lamoncloa.gob.es

 Algo es algo. No ha sido unánime, pero al menos los dos principales partidos han sido capaces de llegar a un primer pacto en esta legislatura e implicar a CiU, PNV y UPyD. Y eso que después de tanta bronca suena hasta raro escuchar en el Congreso de los Diputados a Mariano Rajoy y a Alfredo Pérez Rubalcaba defender lo mismo sin tirarse los trastos ni alimentar la bronca. Puede que se trate de un matrimonio de conveniencia entre Rajoy y Rubalcaba. De hecho lo es. Por eso esta unión transitoria, con fecha de caducidad, se hace en régimen de separación de bienes con cláusula de minipacto y el beneplácito a última hora de otros tres miembros de la familia política.


Si en febrero Rubalcaba pedía en sede parlamentaria la dimisión de Rajoy (en un evocador "váyase señor Rajoy" con reminiscencias aznaristas), ahora el líder socialista es capaz de imponer su voz de mando entre sus correligionarios para llegar a un acuerdo con el Gobierno para este pacto europeo. Y eso que hay socialistas críticos que no quieren saber nada de acuerdos con la derecha... Aunque al final se impuso la disciplina de partido este episodio no oculta que en el  PSOE hay una ola creciente de movimientos para buscar sucesor a Rubalcaba. Va a dar mucho de sí. Ya hay quinielas en marcha con nombres en juego como los de Eduardo Madina o Patxi López.


¿Y los sindicatos? Si la semana pasada era Rubalcaba el que se sentaba con Rajoy en La Moncloa, este lunes fueron Cándido Méndez (UGT), Ignacio Fernández Toxo (CC OO) y Julio Salazar (USO) los que  acudieron a la llamada del presidente del Gobierno para hablar del pacto europeo. Cierto que los sindicatos no esperan mucho del Consejo Europeo y vaticinan que se quedará en un acuerdo "de mínimos", entre otras cosas porque dicen que las elecciones alemanas van "a pesar como una losa". Al menos, este tipo de cumbres sociales entre el Gobierno y sindicatos constituyen un síntoma de normalidad (es la cuarta vez que los sindicatos se reúnen con Rajoy). Claro que tampoco conviene olvidar que los sindicatos montaron dos huelgas generales a Rajoy en poco menos de dos años...


Sea como sea, muchos nos frotamos los ojos ante este fair play, ya que desde hace tiempo reclamamos a  nuestros dirigentes que sean capaces de ponerse de acuerdo en algo para salir de la crisis y crear empleo. Este minipacto para que España presente una postura común en el Consejo Europeo es un primer paso. Loable, necesario y más que un acto de fe, pero tiene un recorrido limitado. ¿Se quedará en algo aislado? ¿Tendrá continuidad?


Si se mira al futuro hay quien desea que el matrimonio de conveniencia de esa extraña pareja dure más que la noche de bodas. Sobre la mesa hay asuntos y reformas pendientes. Hay voces que incluso piden una revisión de los Pactos de la Moncloa para que se cambie el modelo autonómico, tal y como como lo conocemos desde la Transición. El diseño del Estado actual -con muchas cosas positivas- viene de aquel café para todos que se pactó en su momento y el resultado es que hay que aligerar el peso. Hay 17 autonomías que han crecido a imagen y semejanza del Estado central. Es decir, con gastos insostenibles, déficits inasumibles y una deuda que hipoteca el futuro. Existen chiringuitos de todas las clases y colores, hay enchufados políticos a diestro y siniestro... En definitiva, un monstruo burocrático y administrativo que hay que cambiar. La cuestión es cómo.


La propuesta de la reforma de la Administración que ha presentado el Ejecutivo de Rajoy avanza en esta línea y busca una reducción del gasto en 37.000 millones de euros. Pero habrá que ver en qué queda.Todos están de acuerdo en aspectos tan evidentes como reducir el gasto, acabar con las duplicidades y ser más eficientes, pero las comunidades no están dispuestas a ceder sus competencias autonómicas. Ni siquiera se plantean eliminar a sus hombres del tiempo, sus defensores del pueblo ni sus Cámaras de Cuentas... Sobre el papel, es una propuesta interesante pero para ser efectiva necesita un gran pacto de Estado, incluso podría requerir una reforma constitucional.Ya veremos en qué queda tras el trámite parlamentario.


Así que a la espera de esa gran revolución, por ahora lo que tenemos es un pacto europeo que se aprobó este martes en el Congreso de los Diputados. Al final fue más que una cosa de dos; fue un asunto de familia. La adhesión de CiU, PNV y UPyD es importante, no solo un  maquillaje. De este modo, España defenderá en la Cumbre de la UE del jueves y viernes en Bruselas que las políticas de austeridad y las de crecimiento sean compatibles. En la maleta de Rajoy hay asuntos como el fomento del empleo juvenil, aumentar los fondos para las pymes o avanzar hacia la unión bancaria. Es más que nunca una cuestión de Estado... Con permiso de Merkel,offensichtlich (obviamente).

sábado, 22 de junio de 2013

Cuando dicen que el perro es el mejor amigo del hombre es por algo

Foto: Casa S.M. El Rey / Borja Fotógrafos

Los perros siempre me gustaron, aunque el mundo perruno no tanto. Puede resultar una afirmación contradictoria, pero se puede explicar. Quiero decir que en mi casa siempre ha habido perros. Eran como uno más de la familia. Los adoré y cuidé a todos. Los hubo de todo tipo. De raza, sin ella, adoptados y hasta un cachorro de nosequé salvado de una muerte segura cuando deambulaba hambriento por una carretera. No piensen que mi casa era un refugio canino. Simplemente cuando moría uno, para enorme disgusto familiar, no tardaba en aparecer otro can para alegrarnos la vida. De todos ellos me acuerdo. Nunca olvidaré sus nombres ni las vivencias y satisfacciones que me proporcionaron. 

En cuanto al mundo perruno, me refiero a ése que se practica en parques, jardines y descampados en el que todo gira alrededor del mejor amigo del hombre en plan de sentimiento colectivo de grupo. Me parece muy respetable, por supuesto. Es una manera de socializarse, aunque admito que en mi caso me resulta tan cansino poner al perro en el centro del universo. Es como, por ejemplo, hablar solo de golf, pádel o de las celebrities.


Es probable que sólo los que tienen animales domésticos en su hogar entiendan esa estrecha relación que se crea entre una familia y la mascota que un día entra en casa. Y por esa atracción canina me ha llamado mucho la atención la audiencia real al perro Ajax. El Rey Don Juan Carlos I recibió en La Zarzuela a  este perro de la Guardia Civil con nombre de equipo histórico de fútbol y que muchos podrían comparar por sus hazañas con el famoso Rex o con Rin Tin Tin. Nada más y nada menos que un perro en palacio y con honores.


Estos tres perros que he nombrado tienen varias cosas en común. Una de ellas es que son pastores alemanes y otra, más importante, es que a su nobleza y fidelidad unen la virtud de tener una capacidad extraordinaria para buscar el bien frente a los malos. Cada uno a su manera, claro. Ajax es un heróe cuyo olfato permite detectar artefactos explosivos en la vida real y se juega el pescuezo de verdad. Así lo hizo en Palmanova (Mallorca) en 2009 donde descubrió un artefacto explosivo colocado por ETA en un segundo vehículo, que evitó una tragedia mayor tras la deflagración de una primera bomba. Sin embargo, tanto el perro policía austriaco Rex como el inolvidable Rin Tin Tin (que tiene su huella estampada en el Paseo de la Fama de Hollywood Boulevard ) son héroes de pantalla, muy bien adiestrados para ponerse delante de la cámara. Y Ajax es un héroe de los de verdad.


Por eso, reconozco que la imagen del Rey acariciando a Ajax, en la primera audiencia real a un perro, me produjo una especial simpatía al tiempo que avivó mis recuerdos hacia los perros con los que he convivido en casa. Fue como un back to the basic. Tal vez fue por su simpleza básica, tan ajena a esta realidad enredada que tanto nos descorazona. La escena fue como un pequeño acelerador de partículas de optimismo ante tanto agujero negro. Y más en estos tiempos donde estamos hartos de tantas noticias negativas por la crisis, las farsas de turno y la corrupción.


Es evidente que ninguno de los perros que han correteado por mi casa han tenido ni de lejos ese instinto del agente canino de la Guardia Civil. Pero al ver a Ajax jugueteando con Don Juan Carlos I me acordé de ellos. Su instinto era distinto. En todo caso, lo sacaban a relucir a la hora de satisfacer su necesidad primaria e interminable de zampar. Recuerdo curiosos episodios como la desaparición de quesos, empanadas y otras delicatessen que alguno de mis fieles  y mimados amigos se tragaron sin rubor,  al menor descuido y poniendo luego mirada de "si no hecho nada". Un visto y no visto, se lo aseguro.


Por eso no puedo evitar pensar qué sucedería si ese artificiero canino de la Benemérita pusiera todo su olfato a prueba de bombas en este barrizal de la actualidad española. ¿Imaginan que este perro inteligente se hubiera escapado por los pasillos y jardines de La Zarzuela? No lo hizo, entre otras cosas porque sabe estar y comportarse. Es cuestión de educación. Pero con su olfato seguro que sería capaz de aclarar el embrollo inaudito de las fincas de la Infanta Cristina mejor que el dicharachero ministro Cristóbal Montoro. Ya puestos, y si me apuran, Ajax podría meter las narices en los sobresueldos del PP, los ERE´s falsos y todas las corruptelas nuestras de cada día. Menos mal que lo suyo son los artefactos explosivos (casi nada). Nobleza obliga y Ajax, a sus trece años, seguro que ya sabe más por viejo que por perro.

martes, 18 de junio de 2013

Aló Obama

Foto:Pete Souza / www.whitehouse.gov

Si hay algo que disgustaría a Obama es que digan que es como Bush. Sin embargo, tras las filtraciones de un exagente a The Guardian y a The Washington Post sobre el masivo espionaje mundial que se lleva a cabo desde la administración norteamericana se pone de manifiesto, por increíble que parezca, que el inquilino de la Casa Blanca y su predecesor tienen cosas en común.

Tanto Obama como Bush, pese a las enormes diferencias ideológicas que separan a un demócrata de un republicano, consideran que debe prevalecer la seguridad de millones de norteamericanos por encima, incluso, de las comunicaciones privadas. Ambos coinciden en que cuando la seguridad es lo que está en juego ante la amenaza del terrorismo hay que sacrificar parte de la libertad. ¿Hay límites? ¿Y si los hay dónde están? Este el debate abierto en Estados Unidos tras conocerse las actividades de la Administración Obama para actuar como un Gran Hermano con el objetivo de garantizar la seguridad nacional, incluso más allá de sus fronteras.


Las actividades de espionaje masivo mundial que reveló un exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional,  Edward Snowden, ponen en negro sobre blanco lo que se sabía: que se espía hasta límites insospechados. Hasta el Obama que aparece en la fotografía de este artículo hablando por teléfono desde su despacho en la Casa Blanca sabe que Gran Hermano, el mito orwelliano, está al otro lado del cable. El problema no es espiar, sino que pillen al espía con todo el equipo. Y algo así ha sucedido después de que el informático Edward Snowden haya puesto en jaque a la Administración Obama.  


Snowden vivía en Hawai y se ha ocultado en Hong-Kong tras denunciar por cuestiones morales y por su decepción con Obama el caso ciberespionaje masivo. Anuncia que dará más detalles pero pase lo que pase el guión para una película está servido...

A nadie sorprende a estas alturas que la potencia mundial número uno dedique millones  de dólares para aumentar su capacidad de espionaje, pero las revelaciones de Snowden ya tienen su efecto en las encuestas. El presidente de la nación más poderosa del mundo se enfrenta estos días a una caída de popularidad en su país tanto por la vigilancia masiva como por los registros escuchas efectuadas a medios de comunicación. Una de las últimas encuestas, dada a conocer por la CNN, situaba a Obama con una popularidad del 45%, la más baja en año y medio. Y eso que cuando ya ejerce en su segundo mandato también ha sido incapaz de cerrar Guantánamo...


Lejos de dar lugar a una polémica similar a la que acabó con la carrera de Nixon, la opinión pública norteamerica acepta que la Agencia de Seguridad pueda acceder a millones de datos mediante la vigilancia masiva. Todo por la seguridad y porque después de que los terroristas islámicos radicales derribaran las torres gemelas con dos aviones muchas cosas cambiaron en Estados Unidos. Desde ese día, el programa de escuchas sin orden judicial impulsado por Bush ha evitado otros posibles atentados a costa de la pérdida de la libertad individual. Ahora más que nunca es posible que alguien escuche las conversaciones privadas o acceda a los datos personales de internet. 


Ya no se trata sólo de pinchar teléfonos, escanear inhalámbricos y móviles o de tener acceso a los registros de llamadas. La tecnología actual permite con la colaboración de los grandes empresas como Facebook o Microsoft que el Gobierno norteamericano tenga acceso a toda la información de los ciudadanos, desde los movimientos de una cuenta bancaria hasta el lugar de la última juerga que revela una inocente foto colgada en una red social. Será que el Gran Hermano de George Orwell en 1984 no sólo se ha hecho realidad, sino que se ha superado. Y el futuro, para bien y para mal, ya está aquí.