martes, 18 de junio de 2013

Aló Obama

Foto:Pete Souza / www.whitehouse.gov

Si hay algo que disgustaría a Obama es que digan que es como Bush. Sin embargo, tras las filtraciones de un exagente a The Guardian y a The Washington Post sobre el masivo espionaje mundial que se lleva a cabo desde la administración norteamericana se pone de manifiesto, por increíble que parezca, que el inquilino de la Casa Blanca y su predecesor tienen cosas en común.

Tanto Obama como Bush, pese a las enormes diferencias ideológicas que separan a un demócrata de un republicano, consideran que debe prevalecer la seguridad de millones de norteamericanos por encima, incluso, de las comunicaciones privadas. Ambos coinciden en que cuando la seguridad es lo que está en juego ante la amenaza del terrorismo hay que sacrificar parte de la libertad. ¿Hay límites? ¿Y si los hay dónde están? Este el debate abierto en Estados Unidos tras conocerse las actividades de la Administración Obama para actuar como un Gran Hermano con el objetivo de garantizar la seguridad nacional, incluso más allá de sus fronteras.


Las actividades de espionaje masivo mundial que reveló un exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional,  Edward Snowden, ponen en negro sobre blanco lo que se sabía: que se espía hasta límites insospechados. Hasta el Obama que aparece en la fotografía de este artículo hablando por teléfono desde su despacho en la Casa Blanca sabe que Gran Hermano, el mito orwelliano, está al otro lado del cable. El problema no es espiar, sino que pillen al espía con todo el equipo. Y algo así ha sucedido después de que el informático Edward Snowden haya puesto en jaque a la Administración Obama.  


Snowden vivía en Hawai y se ha ocultado en Hong-Kong tras denunciar por cuestiones morales y por su decepción con Obama el caso ciberespionaje masivo. Anuncia que dará más detalles pero pase lo que pase el guión para una película está servido...

A nadie sorprende a estas alturas que la potencia mundial número uno dedique millones  de dólares para aumentar su capacidad de espionaje, pero las revelaciones de Snowden ya tienen su efecto en las encuestas. El presidente de la nación más poderosa del mundo se enfrenta estos días a una caída de popularidad en su país tanto por la vigilancia masiva como por los registros escuchas efectuadas a medios de comunicación. Una de las últimas encuestas, dada a conocer por la CNN, situaba a Obama con una popularidad del 45%, la más baja en año y medio. Y eso que cuando ya ejerce en su segundo mandato también ha sido incapaz de cerrar Guantánamo...


Lejos de dar lugar a una polémica similar a la que acabó con la carrera de Nixon, la opinión pública norteamerica acepta que la Agencia de Seguridad pueda acceder a millones de datos mediante la vigilancia masiva. Todo por la seguridad y porque después de que los terroristas islámicos radicales derribaran las torres gemelas con dos aviones muchas cosas cambiaron en Estados Unidos. Desde ese día, el programa de escuchas sin orden judicial impulsado por Bush ha evitado otros posibles atentados a costa de la pérdida de la libertad individual. Ahora más que nunca es posible que alguien escuche las conversaciones privadas o acceda a los datos personales de internet. 


Ya no se trata sólo de pinchar teléfonos, escanear inhalámbricos y móviles o de tener acceso a los registros de llamadas. La tecnología actual permite con la colaboración de los grandes empresas como Facebook o Microsoft que el Gobierno norteamericano tenga acceso a toda la información de los ciudadanos, desde los movimientos de una cuenta bancaria hasta el lugar de la última juerga que revela una inocente foto colgada en una red social. Será que el Gran Hermano de George Orwell en 1984 no sólo se ha hecho realidad, sino que se ha superado. Y el futuro, para bien y para mal, ya está aquí.


miércoles, 12 de junio de 2013

Mamá, de mayor quiero ser juez

Foto: Facebook


Concha Velasco le dijo a su madre que quería ser artista, hace años salí con una chica que soñaba con ser Barbie Superstar y el otro día conocí a un chaval que no quería ser ni Messi ni  Cristiano Ronaldo. Tenía claro que quería llevar toga e impartir justicia.


La anécdota sucedió de manera espontánea, como suele ocurrir en estos casos. Fue un encuentro casual con el hijo de unos vecinos en el portal, que gentilmente me abrió la puerta y me trató de usted para mi desgracia (¡Qué mal sienta! ¿Será la edad?). La conversación fue breve y plagada de tópicos hasta que de repente algo se salió del guión.


De mayor quiero ser juez -soltó el chaval desde su arrogante e impertinente adolescencia cuando le pregunté si ya había pensado en su futuro. Reconozco que me dejó boquiabierto, sin palabras y estupefacto. Un mocoso imberbe, que enseña los calzoncillos por encima del pantalón y con unos pendientes hip-hop en las orejas (para disgusto de sus padres, imagino) dice sin el menor rubor que quiere ser juez. Casi nada. 


Una revelación de estas características puede causar a priori una gran impresión. Aunque solo sea por las apariencias uno no se imagina que con ese perfil pueda un adolescente decir que quiere ser juez cuando sea  mayor. Que nadie se lo tome a mal pero es más fácil imaginar a un típico empollón, con gafas de culo de vaso o con dificultades para saltar el plinto en clase de gimnasia como futuro juez que a un colega de la vida aficionado al rap y con gorra de béisbol de medio lado. Aunque reconozco que me gustó mucho que el chico lo tuviera tan claro. No dudé en desearle lo mejor.

Decía que a priori podía impresionar esa vocación temprana, pero basta con seguir la actualidad para entender que los jueces están de moda. Si hace años en las escuelas se aprendían de memoria los ríos o los reyes godos ahora basta con poner el Telediario y saldrán a la palestra al menos media decena de jueces. Sus nombres se pueden repetir de carrerilla, no son difíciles de memorizar.  Investigan asuntos como el caso Emperador, Gürtel, Urdangarín, Bárcenas, Blesa, ERE´s, Palau, Campeón, Preferentes y tantos ejemplos de la larga lista de corruptelas del pan nuestro de cada día. Es lamentable y bochornoso que haya más de 300 casos de corrupción en las mesas de los Juzgados españoles.

Con tanto escándalo político y corruptela los ciudadanos nos hemos familiarizado con los jueces. Para empezar, las entradas y salidas de jueces de los juzgados, con mención especial para la jueza Alaya y su trolley con más de 20.000 seguidores en Facebook, se han convertido en una imagen habitual en los medios de comunicación. Hay algunos magistrados que hasta conceden entrevistas o tienen una cuenta de Twitter para opinar de lo divino y de lo humano. 


Uno creía que los jueces debían ser personas totalmente anónimas, ajenos a cualquier forma de protagonismo y dedicados a aplicar esa máxima constitucional de que "todos somos iguales ante la ley", que hasta el Rey Juan Carlos I proclamaba en un discurso de Navidad sin nombrar a su yerno. Pero los tiempos cambian, hasta los jueces cambian. No tiene que ser malo siempre y cuando se imparta justicia como es debido, que es de lo que se trata.
 

Algunos autos judiciales, que es la forma de hablar de los jueces, tienen más miga que un best-seller de Ken Follet. También hay otros hablan más allá de los autos judiciales... Y lo que me sigue sorprendiendo más, la filtración (¿interesada?) de sumarios a la prensa así como las enormes presiones que esconden en realidad fuertes conflictos de intereses. Porque presiones políticas y mediáticas nunca faltan. Que se lo digan al juez Ruz, encargado de poner en orden ese puzzle del caso Gürtel, cuya instrucción estará cerrada antes del verano. La investigación arrancó en 2008 y Ruz no quiere dejar ningún fleco al aire, pese a quien pese.
 

Con este panorama, muchos jueces se han convertido en estrellas mediáticas. Unos porque les gusta el calor de los focos, se crecen y hasta se sienten cómodos en ese papel; otros no quieren saber nada de focos pero les han tocado en suerte casos de gran repercusión mediática. A estos últimos, no les queda otra que someterse a los flashes de las cámaras de los reporteros y las preguntas de turno en las puertas de los juzgados aunque no digan ni .

Nunca había tanto juez en la palestra informativa, pero tampoco afloraban tantos casos de corrupción. Relación causa-efecto, al fin y al cabo. Andreu, Castro, Garzón, Bermúdez, Alaya, Silva o Ruz son un buen ejemplo. Y hay más. Igual dentro de unos años añado a esa lista de nombres el del adolescente que en el portal me dijo que soñaba con ser juez cuando fuera mayor. Lo que espero de verdad es que sea un buen juez, estrella o no. Que eso lo elija él. Pero que sea justo, que impida que nadie se vaya de rositas y si es posible, que todo el que haya robado devuelva hasta el último euro.

sábado, 8 de junio de 2013

La ataraxia de Rajoy

 
Foto: www.lamoncloa.gob.es

Rajoy se puede ir de escapada este fin de semana a La Moncloa. Si la Convención del PP valenciano no le provoca una inesperada cefalea, como la que le ha causado que la Eurocámara premiara a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el presidente del Gobierno tiene la oportunidad de tomarse un corto respiro en su propia casa. Le imagino paseando por esos espléndidos jardines, disfrutando de un buen puro, y leyendo los periódicos en una placentera mañana de domingo. Dada su afición al ciclismo me atrevería a apostar que la alergia de Alberto Contador en la Dauphiné sería una de sus mayores preocupaciones del día porque el Tour está a la vuelta de la esquina... Es lo que se llama desconectar, algo a lo que hasta un presidente del Gobierno tiene derecho.
Probablemente, desde que llegó a la presidencia del Gobierno nunca había tenido Rajoy una semana tan tranquila. Una vez olvidada la amenaza del rescate europeo o los vaivenes de la prima de riesgo que ponía a la economía española al borde del abismo, Rajoy abraza más que nunca la ataraxia con el sello de Galicia Calidade.
No es que la situación del país sea para tirar cohetes, ni mucho menos. Pero el presidente del Gobierno ha salido airososo en los últimos días de la presión a la que le somete la realidad. Hasta las relaciones con la prensa han cambiado con un cambio radical en su política de comunicación. Comparece en ruedas de prensa, responde a las preguntas de los periodistas como cuando estaba en la oposición, aguanta como el Santo Job que le pregunten media docena de veces por Aznar y aparca las reprobables comparerencias vía plasma para los momentos menos propicios.
Pese a que en su Ejecutivo nadie quiere oír hablar de brotes verdes, el propio Rajoy es el primero, que aferrado a un eterna paciencia, confía en que lleguen. Esta semana presumió de los esperanzadores datos de desempleo de mayo y salió más que airoso del examen en Europa. Si uno cree a pies juntillas a algunos medios afines hasta parece que ha sido Rajoy el que le ha indicado a Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, lo que había que hacer. Ni mucho menos. Pese a la palmada en la espalda que ha dado Bruselas a las reformas emprendidas en España por el Ejecutivo popular, Rajoy sabe que tiene que cumplir con lo que le dictan desde Europa, pese a que se tenga que envainar una y otra vez la promesa electoral de bajar los impuestos. No nos engañemos; Bruselas manda. Y en esa partida que se juega con cartas marcadas desde Europa bajo la batuta de Angela Merkel el futuro del Estado del Bienestar en España sigue haciendo equilibrios sobre el alambre.
Para empezar, por mucho que Durao Barroso elogie lo esfuerzos de España por acelerar la recuperación económica, desde Europa se reclaman más recortes. En concreto, lo que es inminente es la reforma de las pensiones y subir el IVA. En el caso de las pensiones el Comité de Expertos españoles aconseja pensiones más bajas y que sólo suban si lo hacen los ingresos. Ya veremos en que queda, aunque no hay duda de que habrá que trabajar más años. Otra cosa es el IVA. Ese antipático impuesto que no distingue entre ricos y pobres, pero que asfixia a los segundos. Europa quiere que se recaude más y además pide una reforma tributaria. Así que ya pueden ir haciendo sus pronósticos sobre los productos que en la actualidad tienen un IVA reducido (10%) y a los que se va a aplicar el general (21%). Todo apunta a que habrá cambio de cromos. ¿Seguirá igual el insoportable IVA cultural? Al tiempo...
Con este panorama lo que resulta irrisorio es recurrir a los argumentos de trinchera mamporrera tan habituales en los debates políticos de los medios de comunicación. Para que quede claro. Tan cierto es que el PP se encontró una herencia lamentable del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como que el Ejecutivo de Rajoy sigue sin tomar las riendas de la crisis e incumple su programa electoral, entre otras cosas porque descartaba la subida de impuestos. A estas alturas, la responsabilidad del Ejecutivo y de los partidos mayoritarios debe centrarse en reducir las escándalosas cifras de déficit, llevar a cabo de una vez la reforma de las administraciones públicas, que el gasto público deje de ser algo insostenible, garantizar el Estado del Bienestar así como que la nueva Ley de Transparencia garantice que la sociedad sepa a golpe de click frente al ordenador el destino de cada euro que entra y sale de la administraciones públicas. ¿O alguien duda de que el Congreso de los Diputados ha dejado de subvencionar el gin- tonic de sus señorías porque nos hemos enterado de casualidad?

jueves, 6 de junio de 2013

Una foto con 'Copito'

Un día conocí a un tipo que presumía de haber sobrevivido a Ratón. Ese toro, que se forjó una leyenda negra dando cornadas a diestro y siniestro en encierros, murió hace unos meses. Recuerdo que el hombre me hablaba de Ratón con emoción y nostalgia. El solo nombre del morlaco asesino disparaba su adrenalina tanto como las veces que se había plantado ante él. Presumía de haberle mirado a los ojos en varios encierros, de un fuerte revolcón y de haber esquivado la muerte en un par de ocasiones a escasos centímetros  de sus cuernos.

-¡En Xátiva toqué a Ratón! -proclamó alzando la voz, con orgullo y un desplante torero a la altura de Manolete en busca del aplauso del respetable. Ya cansado de su bravata le respondí que tenía más simpatía por Copito de Nieve que por el toro asesino y su negra leyenda. El comentario le causó un visible desagrado y hasta me reprochó que le vacilara. Pero era verdad. 


El único gorila blanco del mundo, que pasó a mejor vida hace unos años, me fascina más que un toro que convierte en guiñapos a los inconscientes que pilla. Igual algún día la ciencia explica el porqué de la mala leche de ese toro, al que echarán de menos en muchos encierros. El reciente descubrimiento que ha puesto de actualidad estos días a Copito de Nieve es lo que me hace recordar ahora esa anecdótica conversación tabernaria con el admirador del mítico Ratón.

 
Lo que la ciencia aclara es por qué ese famoso gorila era albino. El descubrimiento pone las cosas en su sitio y explica lo inexplicable durante décadas. Unos científicos catalanes acaban de descubrir que Copito de Nieve era albino por el incesto entre el tío y la sobrina. Así contado parece difícil imaginar la endogamía como práctica habitual en la selva de Guinea Ecuatorial, lugar de origen del famoso gorila. Pero así fue. El genoma de Copito ha revelado la causa de su color blanco. Esa característica le hacía único, simpático y entrañable. Aunque era un gorila, se mire por donde se mire. 


A decir verdad, solo conozco otro gorila que me despierte el mismo interés, aunque sea de ficción. Se trata de King Kong, esa celebridad cinematográfica elevada a la categoría de monstruo  y cuya historia es un giro más de algo tan clásico como la bella y la bestia. A diferencia de ese gorila gigante con mal de amor, Copito de Nieve vivió la vida padre en el zoo de Barcelona rodeado de cariño y admiración. De hecho, fue la estrella del zoo durante décadas. Y ahora, más que nunca, es cuando lamento no tener ni una foto al lado del único gorila blanco del mundo. Aunque nunca se me hubiera ocurrido tocarle y menos para presumir.

domingo, 2 de junio de 2013

Silbidos reales


No recuerdo ni el día ni el momento exacto en el que perdí la capacidad de sorpresa al leer la prensa. Hilaridad, no sorpresa, es lo que a estas alturas me causan, por ejemplo, el culebrón de los papeles de Bárcenas, los viajes a Disneylandia a costa de la Gürtel, que en el Parlamento andaluz los diputados traten de subirse los sueldos de tapadillos o que en el Congreso sus señorías disfruten de un afterwork con gin-tonics subvencionados mientras para los demás recetan recortes "agitados, no revueltos".

De hecho, hace mucho tiempo que considero que casi todo es pura farsa. Casi siempre es la misma historia. Unos personajes públicos se esfuerzan porque las cosas no sean lo que parecen y otros no pueden evitar que las corruptelas sean lo que son por mucho que esbocen una sonrisa tan políticamente correcta como de tierra trágame ante la pregunta impertinente y acertada del periodista de turno.

Sin embargo, en este panorama, si hay algo que me llama la atención es que de la bronca social y del juicio popular ya no se salva ni la Casa Real. Allá donde va un miembro de la Casa Real se escuchan silbidos reales y gritos de protesta. No solía pasar. Ya no sólo hay que ver una final de Copa del Rey entre el Barcelona y el Athletic para que los silbidos de los espectadores enmudezcan el himno nacional. Ahora basta cualquier acto oficial de la Casa Real para que alguien proteste o silbe contra una infanta, un principe o un monarca. 

En los últimos días ha habido varios ejemplos. Los Príncipes de Asturias soportaron el jueves un bochornoso abucheo de una parte del público del Liceo de Barcelona poco antes de la representación de la ópera El elixir de amor. Esa misma mañana la Infanta Elena presidía una mesa petitoria de Cáritas en la calle Alcalá, en Madrid. En esta ocasión que le acompañara Carlos García Revenga, secretario de las intantas y que está imputado en el Caso Noos, no ayudó mucho. "¡Cuidado, que no se lo lleve Urdangarín!', gritó un viandante al inicio del acto benéfico. Ni siquiera la Reina Doña Sofía se salva del malestar ciudadano. Durante la tradicional inauguración de la Feria del Libro, en el parque del Retiro, aguantó las protestas de un pequeño grupo de personas que gritaban contra la Ley Wert de educación y los recortes.
 
Estos hechos demuestran que algo ha cambiado. La Casa Real Real ya no es intocable y la monarquía española se enfrenta a un problema de desconfianza ciudadana que hasta ahora era casi inédito. La sociedad demanda transparencia, que se sepa lo que cuesta al erario público esta institución o que los miembros de la Familia Real sean iguales ante la ley como deberíamos ser cualquier hijo de vecino. La más alta institución del Estado está haciendo esfuerzos para adaptarse a la realidad pero queda mucho por hacer. El viento no sopla a favor de la Corona y hasta el juancarlismo (que no es lo mismo que monarquía, para desgracia de los monárquicos de toda la vida) vive en horas bajas, aunque no creo que el Rey de España haya perdido prestigio internacional. 

En estos momentos hay quien ve la institución monárquica como un árbol caído y acaricia la posibilidad de hacer leña. Ahora mas que nunca se habla de si sería conveniente la abdicación de Juan Carlos I. Hay quien va más allá y busca una  carambola de billar a tres bandas. En medio de este descrédito, al que ha contribuido la propia Casa Real con asuntos tan lamentables como el caso Urdangarin, hay sectores de la sociedad española que sueñan con otra República como solución milagrosa de todos los males. Si me preguntan, les diría que visto lo visto, y con la casta política que nos ha tocado, me gustaría ver algún día en el trono al Príncipe de Asturias. Será que somos de la misma generación, que Don Felipe me cae bien, que se ha preparado para suceder a su padre y que una reina de sangre tan roja como la mía tiene su cosa. Al fin y al cabo, si hemos sido juancarlistas podríamos ser felipistas, no?

Don Juan Carlos tiene la última palabra, se lo ha ganado por méritos propios. Hace tiempo que el monarca comenzó a perder el equilibrio, bien por sus problemas de salud y también por sonoras metuduras de pata como la famosa cacería de Bostwana. Aunque ha sabido rectificar, lo peor es que cada paso que da ahora tiene que medirlo más de la cuenta porque el bosque  está muy enredado. En los últimos treinta años el Rey ha sido una figura clave en la convivencia democrática de este país. Pero dejen que les diga una cosa. Errores aparte, que los ha tenido, el Rey no puede dejar de ser esa figura clave. Y menos ahora, por mucho que silben
.

martes, 28 de mayo de 2013

'Alaska y Mario'. El otro mundo...



Foto: MTV

Construir el mundo que se anhela es posible. Todo es ponerse. Alaska y Mario demuestran que hay otros mundos posibles, que tienen poco que ver con el que se considera "normal". Así sucede en cada entrega de su reality de televisión en MTV, que acaba de iniciar su tercera andadura. Andy Warhol, Los Ramones, John Waters, Marc Bolan, las 'nancys' (rubias, claro), Raphael, los cómics, el Diez Minutos, el botox, el glam  o la ambigüedad sexual son algunas de las señas de identidad del universo paralelo de una pareja que cada semana se empeña en demostrar que otras formas de vida humanoide son posibles. ¡Vaya si lo son!

Alaska y Mario regresan a la pantalla abriendo las puertas de su peculiar universo. Tras ver las dos primeras entregas esta nueva temporada más reitero mi convicción de que Alaska es algo más que un icono pop. Tal vez su secreto está en que mantiene la misma curiosidad que a finales de los años setenta la llevó a poner los cimientos de un mundo distinto. Eran los tiempos de las mañanas en el Rastro, Kaka de Luxe o La Liviandad del Imperdible (fanzine que hacía Carlos Berlanga) cuando una serie de personas con distintas inquietudes se juntaron por azar o por lo que sea. Desde entonces, Alaska no ha parado de crecer, enriqueciéndose con todo lo que le rodea y aprendiendo todos los días. La conclusion, por extraño que parezca para esta sociedad gris y desmoralizada, es que otros mundos son posibles.

En esta ocasión el colofón de la temporada televisiva del reality será la fiesta que Alaska prepara para celebrar su medio siglo. Casi nada. A estas alturas si se puede hacer una afirmación es que Alaska y Mario son inclasificables. Tampoco hay necesidad de poner etiquetas, algo inherente a nuestro mundo imperfecto, pero que en el universo de Alaska y Mario sobran. Si se etiqueta es, como mucho, para echarse unas risas. Porque se ríen mucho y de ellos mismos también. Gran virtud.


Lo llamativo es que han sido capaces de crear una dimensión paralela, casi perfecta, en la que viven el día a día rodeados de amigos de todos los tipos y colores. En este universo se mezcla en dosis compensadas una capacidad emprendedora sín límite y una intensa vida cultural plagada de inquietudes con la frivolidad, la vida ociosa, cierto frikismo y las hilarantes patadas al diccionario de Mario. Aquí no cabe el miedo al ridículo. Bajo su mirada pop de la vida se puede escribir una poesía o que Mario se pruebe un abrigo de pieles para salir al escenario en un concierto de las Nancys Rubias.

Alaska y Mario tienen algo que algunos buscan sin fortuna y que muchos otros ignoran. Tienen su propio paraíso artificial, que funciona a las mil maravillas, entre cervezas a morro , party burguers o supuestas aportaciones desinteresadas a Travestis sin Fronteras. Fue Mikel López Iturriaga el que escribía en su columna en El País que "Alaska se había vaquerizado y Mario se había alaskizado". Puede ser. En mi caso me decanto más por creer que son dos planetas de un mismo universo. Puede que Mario -peculiar personaje, sin duda- le haya robado protagonismo ante las cámaras a Alaska, pero ella sigue siendo esa estrella incombustible del pop español. Siempre es capaz de reinventarse de la mano de su inseparable Nacho Canut. Ahí está Cuatricomía, su último trabajo con Fangoria. Y lo bueno, es que Alaska seguirá haciéndolo porque lo suyo es como escribir cartas al futuro
.


sábado, 25 de mayo de 2013

A su pies, señor Emprendedor

www.rtve.es

Ya ha quedado claro el mensaje. Si quieres trabajar, búscate la vida y monta tu propio negocio. No lo digo yo... Bueno, sí que lo digo. Es una conclusión después de que el Gobierno presentara la esperada Ley de Apoyo a los Emprendedores. El trabajo por cuenta ajena para toda la vida es ya una figura en vía de extinción y hacerse funcionario público tras una oposición es casi una cuestión de azar. Los nuevos tiempos mandan y la crisis obliga a reinventarse a miles de trabajadores que ahora están en la calle. Y por ideas no será...
Tampoco sirve ya el modelo de nuestros abuelos, que se dejaron la piel en una misma empresa durante toda su vida laboral y hasta se sentían parte de ella. Si hace unos pocos años, cuando aquí se disparaba con pólvora del rey, el mensaje era que te hipotecaras hasta las cejas, hoy sólo vale el ahora. Tener una idea, desarrollarla, implicarse, arriesgarse y si se fracasa volver a intentarlo. "Está bien celebrar el éxito pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso", es una de las frases célebres de Bill Gates y que figura en cualquier manual de emprendedor. Conviene tenerla a mano. Precisamente ideas es lo que sobra ahora mismo con seis millones de parados. Lo que falta es financiación y determinadas dosis de arrojo. Nadie puede dudar de que emprender es la receta anticrisis que se recomienda por parte del Gobierno. Es lo que hay. Como mucho se puede dudar de cómo emprender.
Al menos, con esta ley se acaba con algo tan irritante como tener que liquidar el IVA en facturas que no se han cobrado.Un sinsentido. Ya veremos si de verdad se puede crear una empresa en cuestión de días sin necesidad de ir de una ventanilla a otra con el "vuelva usted mañana" como respuesta. Lo curioso es que estas medidas, de puro sentido común, no estuvieran en práctica hace mucho tiempo. Será que no hay pymes ni autónomos que llevan años anhelando que la administración les reciba con un "a sus pies, señor Emprendedor"... (sí, con mayúscula).
Pero me da que también hay truco. Será por necesidad, pero lo hay. Si hace unos años, durante la burbuja inmobiliaria aumentó el número de afiliaciones a la Seguridad Social debido al milagro del ladrillo, con España como país de oportunidades para miles de inmigrantes, ahora la solución para reducir las bochornosas listas del paro es buscarse la vida. Un Do it yourself en toda regla porque el Estado tira la toalla para propiciar que tanto desempleado encuentre un trabajo. Los minijobs o montar tu negocio es la receta que se ofrece en un país de servicios, donde el déficit público alcanzó en 2012 el 10,6% del PIB, uno de los más altos de la zona euro. Casi nada. Para ponerse a temblar.

Será que el Ejecutivo de Rajoy se ha hecho kennedyano con esta ley de emprendedores. Mala noticia para los que quieren más Estado. Ya no es cuestión de lo que el Estado puede hacer por los ciudadanos sino "qué es lo que nosotros podemos hacer". Apelar a esa famosa frase de J. F. Kennedy a modo de letanía sirve como un roto para un descosido. Aunque una cosa es propagar esa idea y otra es motivar al personal con este percal político en un clima de abatimiento generalizado. La sociedad necesita ahora verdaderos creadores de ilusiones, no discursos políticos vacíos de contenido ni demagogia progre fácil de vender. Hay demasiado en juego porque hoy muchos de esos futuros emprendedores, que a estas horas ni siquiera saben que lo serán, están atrapados en la misma cabina que José Luis López Vázquez o, al menos, con el mismo nudo en la garganta que nos puso aquella mítica película sentados ante la pequeña pantalla.