miércoles, 27 de febrero de 2013

La peineta



Hay tipos inmorales que presumen de fortunas, reparten peinetas cuando se les antoja, la palabra imputado se la trae el fresco y sólo piensan en la primera persona del singular. El otro día un tipo vestido de pizzero y subido en una moto me hizo una peineta en toda regla. El casco me impedía reconocer el rostro del susodicho pizzero aunque por la peineta mi mente me llevó a Luis Bárcenas y esa reveladora imagen del ex tesorero del PP en el aeropuerto de Barajas. Tras un frenazo en toda regla para no llevarme por delante al tipo que se saltó un semáforo en rojo a lomos de su motocicleta, el pizzero tuvo tiempo de hacerme una peineta. Seguro que entre dientes también me puso a escurrir. Entre el casco y el ruido urbano no le escuché mucho aunque me pareció también entender que, como Bárcenas, llegaba tarde a apuntarse al paro. Es el mundo al revés, el que nos toca vivir, donde el que agrede e insulta se hace la víctima. Así que me quedé mirando al cielo y lamenté que un trozo del meteorito de Los Urales no le hubiera impactado en el dedo corazón.

viernes, 22 de febrero de 2013

Cine, Cine, Cine




Dejen que les diga una cosa. Entre la salida de tono de Candela Peña en la gala de los premios Goya y la bravuconada de Cristóbal Montoro criticando a los actores famosos que no tributan en España me sube la tensión. Ambos alimentan entre sus huestes la demagogia, algo de lo que en España andamos más que sobrados. Lo malo es que estas posturas son las que engordan ese mal endémico de un país condenado a elegir: o conmigo o contra mí. Así nos va. Que lo actores –no todos, algunos– utilicen los Goya para criticar los recortes, un IVA escandaloso o hacer más de un chascarrillo de mal gusto no sorprende a nadie. De hecho, están en su derecho entre otras cosas porque son tan ciudadanos como yo. Ni siquiera sorprendió al ministro Wert que, todo hay que decirlo, aguantó el tipo con cara de póker en lo que parecía territorio hostil. Ya que la vida es una continua elección, si no les importa prefiero decidir sobre la película que más me ha gustado, la interpretación que me ha impresionado o la música que más me ha llegado. Y aunque considero exagerado afirmar que el cine es un derecho, aunque suene muy bien la frase, tengo más fe en Eric Toledano, Olivier Nakache, Pablo Berger (los de Intocable y Blancanieves) o, por supuesto, en Billy Wilder, que en los montoros de turno.



viernes, 8 de febrero de 2013

¡Hagan juego!




Adelson no va de farol. El hijo de taxista que se hizo multimillonario tras amasar una increíble fortuna ha elegido Alcorcón para su proyecto de Eurovegas. Ahora sólo queda esperar a que las ruletas comiencen a girar y que la réplica de Times Square emerja en el corazón de Eurovegas. Ese parque de atracciones para adultos, basado en el juego, el espectáculo, los centros comerciales y la vida padre, pero con trastienda de lumpen, está más cerca que nunca de hacerse realidad. A estas alturas a uno le trae al pairo si alrededor o dentro de los casinos se fuma, hay prestamistas sin escrúpulos o se compran servicios de bellas señoritas. Eurovegas es una parábola de la vida amparado por luces de neón donde las verdades ocultas no se ven abocadas a yacer bajo la superficie. En Eurovegas esa vida se ciñe a casi mil hectáreas donde se proyecta la construcción de doce hoteles, seis casinos y el reparto de máquinas tragaperras por doquier. Está claro que puestos a elegir hay otros modelos productivos mejores, más sostenibles y todo eso. Pero que alguien me diga si tal y como está el patio en un país dominado por la mediocridad, con cifras escandalosas de desempleo, no es mejor buscar el lado positivo de las cosas. Será que para no morir en el intento prefiero entender Eurovegas como una inversión más, no como la inversión ni el becerro de oro.